Recientemente hemos estado realizando una serie de actividades en el MACBA que consistían en unas charlas-taller vinculadas a unas exposiciones que el museo le dedicó a Miserachs. A partir de estas actividades generamos una página web de registro en la que se pueden consultar tanto el material usado para las charlas de los invitados (textos, referencias, imágenes) como los resultados de los talleres.

Finalmente editamos una pequeña publicación destinadas a ser regaladas, a modo de devolución, a todas las personas que participaron en las actividades.  50 copias en blanco y negro (fotocopias) con una pequeña intervención en la portada realizada en impresión tipográfica en L’Automàtica.

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[texto de introducción de la publicación]

Siempre que contamos cómo surgió La Fanzinoteca hablamos de contingencia, de serendipia, de auto-aprendizaje, de compartir y de complicidades. Después siempre hablamos del escaso interés que tenemos en conformar un archivo, una colección o biblioteca con el rigor metodológico que se le supondría si realmente La Fanzinoteca se hubiera impulsado con el deseo de ser alguna de estas cosas.

Realmente nunca fue así, nunca fue clara la forma final que debía tomar este montón de publicaciones que se iban acumulando (y se siguen acumulando) en cajas y cajones. El problema nunca fue “qué” sino “para qué”. Si algo ha impulsado este proyecto ha sido siempre la identificación con una forma de entender la cultura, una actitud, que encontramos en estas publicaciones que las hace difíciles de encajar pero que toma sentido por su necesidad de existir.

De la misma forma que no sería justo, ni verdad, decir que este tipo de publicaciones se realizan sin rigor alguno, estamos convencidos que tampoco sería justo ni verdad decir podemos decir lo mismo de La Fanzinoteca. Lo que nos gusta de estas ediciones es la capacidad de generar parámetros de rigor, de calidad, a la medida de los intereses de las personas que lo realizan o de la comunidades a las que se dirigen. Estos parámetros se definen en relación a estos deseos y no sujetos a las convenciones del sector de turno, el mercado de turno, el ámbito de conocimiento de turno.

Estas actitudes no la consideramos excluyente en relación a  las formas hegemónicas, si no que entendemos que las amplían y les ofrecen líneas de fuga en las que imaginar otras formas de hacer, de ser, en un mundo que estamos convencidos que es siempre más complejo de lo que parece. Y tampoco vamos a negar que, como en cualquier práctica cultural, por marginal que parezca, estas publicaciones están sujetas a micro-hegemonías que plantean sus propias convenciones, sus propias exigencias, sus propios parámetros de rigor.

Así enfocamos desde el principio La Fanzinoteca, intuitivamente, dejándonos llevar por el deseo y las ganas de encontrar algo inesperado en aquello que desconocíamos relativamente pero que por alguna razón nos atraía.
Nos apropiamos de metodologías, incluso alguna convenciones, existentes pero reinventando, interpretando y adaptando todo aquello que necesitamos o que nos impone la realidad de lo que tenemos entre manos.
Y de esta forma hemos ido conformando algo que se parece a un archivo, a una colección o a una biblioteca, pero que para nosotros es un relato vivo, un rizoma dentro del rizoma, algo siempre en movimiento. Un permanente experimento cultural (por tanto pedagógico, por tanto político).

Desde esta posición enfrentamos el reto de generar un espacio de reflexión sobre la idea del anarchivo, este concepto que nos acompaña últimamente ayudándonos a definir La Fanzinoteca desde esa preposición a medio camino entre la  negación, la afirmación y lo anárquico. Lo hicimos de la forma que nos gusta: invitando a gente que hace cosas que nos interesan y escuchando cómo piensan. Lo hicimos también acompañados de un buen grupo de gente que participaron en los eventos . Y con todo ellos se fue gestando esta publicación que realizamos a modo de devolución.

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Gracias a todos los que participaron en los talleres (Fernanda Albuquerque, Maria Rosa Alcaraz, Shiraz Arfa-Zaganeh, Diego Martín Ballestrasse, Eva Barton, Jordi Bassa, Irene Belmonte, Carmen Berasategui, Sira Bilbao, Patrícia Carles, Natalia Coleto, Neyse Cunha, Paula Fernández, Javier Fernández, Naiara García, Guadalupe González, Carmen Hurtado, Anita Licis-Ribak, Ines Lorenceau, Judit Onsès, Lola Ortega, Elisenda Peña, Raul Rodríguez, Anna Russell, Maria Sais, Ariadna Valldeperas, Marta Maria Vega y Nerea Yoldi), a Maite Muñoz, Julia Gorostidi, Roc Herms, Lindero Libros (Noe Lavado y Helena Rovira) por su colaboración y Myriam Rubio por la invitación.